El 8 de septiembre de 1966, la cadena NBC emitía el primer episodio de una serie que, en principio, no parecía destinada a la eternidad. El presupuesto era limitado, los efectos especiales eran modestos y la cadena la canceló tras tres temporadas. Sin embargo, Star Trek no solo sobrevivió, sino que creó algo que trascendió la propia serie