Piernas cansadas en verano: consejos para una buena circulación

 

 

Los expertos de noVadiet nos muestran qué efectos produce el calor en las piernas y qué hacer para prevenir y mejorar la enfermedad venosa crónica

 

 

Al llegar el verano muchas personas notan una sensación de pesadez en las piernas. Además, el aumento de las temperaturas favorece la presencia de otras molestias como hinchazón, cansancio, hormigueo o sensación de tirantez. Y aunque a menudo se consideran molestias sin importancia y propias de la época estival, en algunos casos pueden suponer una alteración del retorno venoso que conviene vigilar.

 

Según datos que maneja noVadiet, líderes en el cuidado de la salud de la forma más natural, casi cinco de cada diez españoles sufre enfermedad venosa crónica (EVC), un problema que, más allá de su repercusión estética, se relaciona con un aumento del riesgo de enfermedades cardiovasculares y con un deterioro significativo de la calidad de vida. Se trata de la patología vascular más frecuente en nuestro país y afecta especialmente a las mujeres. Pero, a pesar de su elevada prevalencia, continúa siendo una enfermedad infravalorada y, en muchos casos, infradiagnosticada.

 

 

1. Efectos del calor en las venas

 

Las altas temperaturas tienen un impacto directo sobre el sistema circulatorio. Para regular la temperatura corporal, el organismo provoca una dilatación de los vasos sanguíneos. Este mecanismo fisiológico hace que las venas pierdan parte de su capacidad para impulsar eficazmente la sangre de vuelta al corazón. Cuando esto ocurre la sangre tiende a acumularse en las extremidades inferiores. Los expertos de noVadiet nos muestran las molestias que esto nos puede provocar:

 

Dilatación venosa y pérdida de elasticidad funcional

El calor hace que las paredes de las venas se relajen y aumenten su diámetro. Esta dilatación dificulta el correcto cierre de las válvulas venosas, encargadas de impedir que la sangre retroceda, favoreciendo el estancamiento sanguíneo.

 

Mayor dificultad para el retorno venoso

El trayecto de la sangre desde las piernas hasta el corazón requiere vencer la fuerza de la gravedad. Cuando las venas están más dilatadas, y no hay un correcto cierre de las válvulas internas, este proceso resulta menos eficiente y aumenta la sensación de pesadez.

 

Incremento de la hinchazón o edema

La vasodilatación facilita que parte del líquido contenido en los vasos pase a los tejidos circundantes, provocando inflamación en tobillos, pies y pantorrillas, especialmente al final del día.

 

Sensación de piernas cansadas

Actividades cotidianas como caminar, subir escaleras o permanecer de pie durante un tiempo prolongado pueden generar sensación de cansancio en las piernas.

 

Empeoramiento de las varices existentes

Las personas que ya presentan insuficiencia venosa suelen notar que las venas se hacen más visibles y dolorosas durante los meses de verano.

 

Aumento de molestias nocturnas

El calor puede favorecer la aparición de calambres, síntomas de piernas inquietas y dificultades para conciliar el sueño debido a la incomodidad.

 

Menor tolerancia a determinadas posturas

Permanecer sentado en viajes largos, trabajar de pie o pasar horas en la playa o en una terraza al aire libre puede desencadenar o agravar los síntomas.

 

Impacto emocional y social

Las molestias físicas continuadas pueden limitar la práctica de ejercicio, las actividades de ocio y generar frustración o preocupación por la evolución de los síntomas.

 


SALUD INTEGRAL


 

 

2. Ejercicios para mejorar la circulación de nuestras piernas

 

La actividad física regular es una de las medidas más eficaces para prevenir y aliviar la sensación de piernas cansadas. El movimiento activa la musculatura de las pantorrillas, que impulsa la sangre y facilita su retorno al corazón. Los expertos de noVadiet nos muestran algunos de los ejercicios que conviene realizar para mejorar la circulación:

 

- Caminar diariamente: realizar paseos de entre 30 y 45 minutos mejora la circulación y ayuda a controlar otros factores de riesgo cardiovascular. Si no es posible caminar durante periodos prolongados, varias caminatas breves repartidas a lo largo del día también resultan beneficiosas.

 

- Elevaciones de talones: Ponerse de puntillas y descender lentamente unas 15 o 20 veces activa la pantorrilla.

 

- Flexión y extensión de tobillos: sentado o tumbado, llevar la punta del pie hacia uno mismo y después alejarla, favorece el drenaje venoso.

 

- Rotaciones de tobillo: dibujar círculos con ambos pies mejora la movilidad articular y estimula la circulación.

 

- Pedaleo en el aire: tumbado boca arriba, imitar el movimiento de montar en bicicleta, lo que ayudará a activar diferentes grupos musculares sin impacto.

 

- Marchar en el sitio: levantar alternativamente las rodillas durante uno o dos minutos constituye un ejercicio sencillo que puede realizarse en casa o en el trabajo.

 

- Subir escaleras: siempre que sea posible, optar por las escaleras frente al ascensor para estimular la circulación.

 

- Practicar natación: la natación es uno de los deportes más recomendados, ya que el agua ejerce una presión uniforme sobre las piernas y facilita el retorno venoso. También practicar aquagym o caminar dentro del agua, ya que la resistencia y la presión del agua potencia los beneficios sobre la circulación.

 

- Estiramientos suaves: dedicar unos minutos a estirar gemelos e isquiotibiales contribuye a reducir la tensión muscular.

 

- Pausas activas en el trabajo: levantarse cada hora y caminar unos minutos contribuye a mejorar la circulación. También elevar las piernas.

 

 

3. Otros consejos para evitar las piernas cansadas con el calor

 

Además del ejercicio, existen hábitos cotidianos que contribuyen a una buena salud venosa. Desde noVadiet establecen las siguientes recomendaciones:

 

- Mantener una hidratación adecuada: beber agua regularmente compensa la pérdida de líquidos asociada al calor.

 

- Reducir el consumo excesivo de sal: un aporte elevado de sodio favorece la retención de líquidos y puede agravar la hinchazón.

 

- Consumir frutas y verduras ricas en antioxidantes: contribuyen a proteger las paredes de los vasos sanguíneos frente al estrés oxidativo.

 

- Evitar exposiciones prolongadas al sol: se evita así la vasodilatación y el empeoramiento de los síntomas.

 

- Limitar las fuentes intensas de calor: saunas, baños muy calientes o depilaciones con cera excesivamente caliente pueden incrementar la sensación de pesadez.

 

- Finalizar la ducha con agua fresca: aplicar agua más fría desde los tobillos hacia los muslos proporciona una agradable sensación de alivio.

 

- Evitar cruzar las piernas durante mucho tiempo: esta postura dificulta el flujo sanguíneo.

 

- Utilizar ropa cómoda: las prendas demasiado ajustadas en cintura, ingles o piernas dificultan la circulación.

 

- Escoger un calzado adecuado: zapatos excesivamente planos o tacones muy altos no son los más adecuados.

 

- Mantener un peso saludable: el exceso de peso incrementa la presión sobre las venas de las extremidades inferiores.

 

- No fumar: el tabaquismo se asocia a arteriosclerosis y deterioro de la salud vascular y a un aumento del riesgo cardiovascular.

 

- Consultar ante síntomas persistentes: cuando las molestias son frecuentes o progresivas, es importante valorar su causa con un profesional sanitario.

 

- Uso de medias de compresión: bajo recomendación profesional, pueden ayudar a mejorar el retorno venoso y aliviar síntomas.

 

- Complementos alimenticios específicos: ingredientes como castaño de Indias, vid roja o rusco favorecen la función circulatoria y el confort de las piernas. Un ejemplo es Circular Viales de noVadiet, que combina varios de estos ingredientes en una misma formulación.

 

 

Sonia Clavería, Médica de Familia del Departamento Técnico de noVadiet señala que: “Es muy importante escuchar las señales que nos envía el organismo y no normalizar molestias que aparecen de forma repetida. Las piernas cansadas no deben entenderse únicamente como una consecuencia inevitable del calor. Mantenerse activo, cuidar la hidratación, evitar hábitos que dificulten el retorno venoso y adoptar medidas preventivas desde los primeros síntomas puede ayudar a preservar la salud vascular y mejorar notablemente la calidad de vida. El verano está para disfrutarlo sin olvidar también de cuidar nuestra salud vascular”.