Un trozo de Egipto en el corazón de Madrid

Se cumplen cincuenta años de la inauguración del Templo de Debod

 

Año 205 antes de Cristo. Los Ptolemaicos, la dinastía heredera de Alejandro Magno que gobierna Egipto se encuentran con un serio problema, pues una región, Tebas, decide independizarse del resto del país provocando una rebelión que durará veinte años y que dividirá Egipto en cuatro regiones. La llamada secesión tebana dura poco, pero es el origen del único monumento egipcio original que puede verse en España, el Templo de Debod.

Pero para entender la historia hay que viajar un poco más en el tiempo, concretamente al período del Imperio Medio egipcio, y a una zona muy cercana a la primera catarata del Nilo, en plena región de Nubia. Allí se erige una pequeña ciudad, Debod construida en torno a una capilla de la que se desconoce prácticamente todo. Los historiadores creen que en este templo se veneraba a Jnum, el Dios alfarero de la mitología egipcia que crea el huevo primigenio del que nacerá la luz solar; o bien a Satis, la Era griega, esposa de Jnum, Diosa de la guerra y madre del Nilo.

De este primer templo no se conserva absolutamente nada por lo que habrá que esperar hasta la llegada de Seti II para encontrar el primer edificio de los que conformarán el Templo. Se trata de una pequeña capilla con una puerta (Pilono) consagrado a Amón de Debod. Este pequeño Templo será protagonista de la secesión tebana, pues el nubio Adijalamani, o bien el emperador Ptolomeo IV, lo convertirán en epicentro de la región dedicando el templo a Amón y a Isis.

Tras acabar con la insurrección, los Ptolemaicos seguirán haciendo más grande el Templo, al igual que los romanos tras la invasión de Egipto, pero con la llegada de Justiniano, ya en el siglo VI después de Cristo, se decreta el cierre de todos los templos paganos del Imperio, algo que hace que Debod sea abandonado.

Cristianos, nómadas, paganos y musulmanes utilizarán el Templo como estación de paso hasta que, ya en el siglo XIX, Champollion le devuelva su lugar en la historia. Desde ese momento, Debod se convertirá en lugar de peregrinaje de arqueólogos y exploradores, pero esta resurrección del templo durará poco, pues en 1907 la construcción de la primera presa de Asuán provoca la inundación del Templo que pierde buena parte de sus colores y de sus relieves.


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En 1961 la construcción de la segunda presa de Asuán provoca que el Templo deba ser trasladado, algo que se hace desmontándolo piedra a piedra y almacenándolo en la isla elefantina en una expedición arqueológica liderada por Polonia en la que participa España.

En 1968 y como pago por la ayuda prestada para salvar los templos, entre los que se incluye el de Abu Simbel, de las inundaciones que provocaría la nueva presa, Egipto regala cuatro templos a los países que más habían colaborado: Estados Unidos, Italia, Países Bajos y España.

En 1970 las cajas que contenían las piedras del Templo abandonan el puerto de Alejandría con destino Valencia, desde donde se trasladarán en camiones hasta la capital. Allí quedarán almacenadas en el que será su emplazamiento definitivo: el solar que ocupó el Cuartel de la Montaña de Príncipe Pío, símbolo de la entrada de las tropas de Franco en la capital durante la Guerra Civil.

Pero la aventura del Templo no había terminado. Durante los dos años siguientes los arqueólogos españoles tuvieron que montar un complejísimo puzzle de 2.300 piezas, pues Egipto había entregado el templo sin indicaciones de su montaje. Tras construir la base de piedra y el estanque que rodea al Templo, comenzó el montaje en el que las piezas perdidas se sustituyeron por piedras extraídas de la cantera de Villamayor.

Finalmente el 20 de julio de 1972, es decir, hace cincuenta años, Carlos Arias Navarro, alcalde de Madrid, inauguraba el monumento que se convertirá en el Museo más visitado de la capital.

Pero si la conservación no fue algo primordial en su ubicación original, en Madrid sí ha sido objeto de polémica, sobre todo tras actuaciones que provocaron el escándalo de la comunidad arqueológica internacional, como el techado de la azotea, o la instalación de un ventanal de cristal.

En 2007 la Comunidad de Madrid declaraba el templo Bien de Interés Cultural, una protección que no evitaba la degradación, hasta el punto de que en 2017 el Templo se cerró al público para acometer reformas, además de anunciarse la convocatoria de un concurso de ideas sobre el futuro de Debod.

La última polémica estallaba hace tan sólo dos meses, cuando Egipto exigía a España la cubrición total del Templo para protegerlo de la lluvia. Y no es una cuestión menor, pues en el tratado que firmó España con la UNESCO para convertirse en sede del Templo estaba incluido ese detalle que el Gobierno de Franco obvió. Ahora Madrid anunciwa para el año que viene un congreso extraordinario en el que se decidirá si se cubre o no un edificio con 2.300 años de historia. •

 

Samuel Román
eltelescopiodigital.es