Treinta años sin americanos

Se cumplen tres décadas del final de la presencia de Estados Unidos en la Base de Torrejón

1992 fue un año importante en la Historia reciente de España. Barcelona, Sevilla y Madrid coparon portadas internacionales, pero, sin embargo, a los que les cambió la vida de forma radical fue a los torrejoneros, que decían adiós a unos vecinos que les habían acompañado durante más de treinta años.

La historia de la Base Aérea de Torrejón comienza mucho antes. En el año 1953 el Gobierno de Franco decide dar un paso definitivo para romper el aislamiento internacional al que España se había visto sometido desde el final de la Segunda Guerra Mundial por su apoyo  más o menos explícito, a las potencias del eje.

En concreto, en pocos meses España firma un concordato con la Santa Sede, y los llamados Pactos de Madrid por los que Estados Unidos podría instalar hasta cuatro bases militares en territorio español a cambio de ayuda económica para reconstruir el país.

Así concluía un proceso de acercamiento al bloque de los aliados que había comenzado en 1947 cuando, tras la derrota de Alemania, el Gobierno español comienza, con la ayuda de Estados Unidos, una reentrada en el bloque occidental que acababa de nacer.

Así las sanciones impuestas en 1946 (Veto internacional a España hasta que cambiase su gobierno, retirada inmediata de los embajadores, y prohibición expresa de participar en cualquier organismo internacional) decaían cuatro años después por petición de Estados Unidos.

Incluso Gran Bretaña y Francia, principales defensores de mantener el veto, acabaron aceptando a España en el grupo de los países occidentales.

Antes, España se había comprometido con el Gobierno de Truman a enviar tropas a la guerra de Corea. La respuesta de los americanos fue inmediata, concediendo, tan solo un mes después, el primer préstamo que iba a permitir la reconstrucción del país, devastado tras la guerra civil.

Desde ese momento la relación con Estados Unidos se vuelve muy fluida, llegando a alcanzarse un primer acuerdo informal en 1951 que se concretará un año después en los Pactos de Madrid.


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Los acuerdos alcanzados entre los dos gobiernos, que nunca llegaron a ser un tratado porque el Senado estadounidense se negó rotundamente a respaldar el Gobierno de Franco, establecían tres puntos principales: la venta de material de defensa de segunda mano estadounidense al Ejército español, la concesión de créditos económicos para la reconstrucción del país, y el establecimiento de cuatro bases militares en territorio español.

Una de estas bases se instalará a pocos kilómetros de Madrid, aprovechando el pequeño aeródromo ya existente en las instalaciones del INTA, en el pequeño pueblo de Torrejón de Ardoz, donde se construirá la pista de aterrizaje más grande de Europa, y una instalación militar de primer nivel.

Sin embargo en la Base de Torrejón no solo habrá instalaciones militares, pues con la llegada de los soldados estadounidenses, la Base se convierte en una auténtica ciudad, con comercios, discotecas, boleras y hasta un Hospital.

Esta llegada de los americanos también será una de las claves del crecimiento exponencial que vive Torrejón en las siguientes décadas, hasta convertirse en la segunda ciudad más grande de la Zona Este; y será esta conexión entre ambas culturas la que convierta a la localidad en la puerta de entrada de la cultura hip hop a España, nacido al calor de la histórica discoteca Stone’s.

Tal era el filling entre las dos poblaciones que la Base celebraba en 1975 una Jornada de Puertas Abiertas poniendo incluso autobuses para que los vecinos de torrejón descubriesen el interior de las instalaciones militares.

Pero esta relación también tuvo sus altibajos. En 1981 el estallido del Caso Colza, que comenzaba en la localidad, hizo girar todas las miradas hacia la Base Aérea, pues aunque la versión oficial descartaba que el inicio de la intoxicación estuviese relacionado con las instalaciones militares, no eran pocos los torrejoneros que no se lo llegaron a creer.

En 1992 la Historia de la Base Aérea de Torrejón entra en una nueva fase, pues en mayo abandonan la localidad los primeros soldados estadounidenses, una salida paulatina que terminará en febrero de 2004, justo un mes antes de los atentados del 11-M.

Pero la salida de los americanos tampoco fue fácil. España impuso, para su entrada definitiva en la OTAN, la reducción paulatina de la presencia estadounidense en sus bases, algo que comienza a negociarse en 1987, en medio de la campaña que había provocado, pocos años, antes las históricas marchas a Torrejón que supusieron el nacimiento de Izquierda Unida.

La intención inicial era que la reducción de la presencia militar americana comenzase en 1991, con la retirada de los aviones F-16, pero la guerra del Golfo, que convirtió a Torrejón en uno de los principales puntos logísticos de la contienda, obligó a prolongar la presencia militar durante varios meses, en concreto hasta el 21 de mayo de 1992.

No obstante, Estados Unidos se reservaba una pequeña porción de terreno que no se desalojaría hasta el año 2004, aunque por poco tiempo, pues en 2016, el Gobierno de Obama firmaba con España un nuevo pacto por el que, en caso de necesidad, el gobierno americano podría situar en la base hasta quince aviones durante un plazo máximo de cincuenta días.

Tras el fin de la presencia estadounidense la Base de Torrejón se convierte, en 1999, en uno de los principales puntos de la defensa del país, contando con unidades tan importantes cómo el mítico Ala 12, el CLAEX, el CAOC, el Centro de Satélites de la Unión Europea, o la UME, entre otras.

Samuel Román
eltelescopiodigital.es