Sentencia favorable sobre arras penitenciales

En este artículo vamos a explicar la importancia del contrato de promesa de compraventa con arras de un inmueble, que solemos denominar contrato de arras, referente a una sentencia de Derecho Inmobiliario en la cual la demandada es una entidad bancaria

Las arras penitenciales están reguladas en el código civil, suponen que una vez entregada una cantidad para garantizar la compraventa del inmueble, si el comprador no compra, pierde la cantidad entregada, y si el vendedor no vende, deberá devolver el doble del importe recibido.

La cuestión controvertida radica en que la parte compradora y la vendedora iban a realizar una operación de compraventa de un inmueble que no se llegó a realizar por faltar la formalización de la misma en el plazo convenido.

La falta de formalización, o firma ante notario, se produjo porque la vendedora -entidad financiera- no cumplió con las condiciones de la compraventa, más en concreto con los plazos para poder formalizar la venta, ya que rechazó hasta en dos ocasiones firmar con el demandante. El comprador, ante esta situación, decidió no continuar con la compraventa, para la cual ya había entregado un precio en señal de arras penitenciales, lo que al banco no aceptó, y se negó a devolver el doble del dinero entregado. Así, el demandante acudió a ABOGADOS HERMOSILLA para que le asesorásemos. Se llegó a juicio por la discrepancia de las partes, donde la demandada alegó que el plazo para realizar la formalización de la compraventa no era estático, sino que podía ser prorrogado por las partes del contrato, por lo que no habría incumplido el mismo. Efectivamente, se podría prorrogar, pero siempre, de común acuerdo, algo que en esta ocasión no sucedía.

La pretensión de nuestro cliente fue la negativa a continuar con la operación y exigir la devolución del doble del precio entregado como concepto de arras penitenciales, al no estar de acuerdo con la lenta tramitación del banco.

Se defendió el interés de nuestro cliente cuando el asunto llegó a los Juzgados ya que el banco había ejercido de manera ineficiente sus obligaciones con él y no se había atenido a los plazos señalados.

El Juzgado determinó que la parte demandada debía de haber cumplido con el plazo que se pactó y, por lo tanto, debe aceptar la negativa del demandante de no querer prorrogarlo más, devolviendo el doble de la cantidad entregada.

La resolución de la sentencia fue la condena a la demandada -entidad financiera- a cumplir con las pretensiones del demandante, nuestro cliente, es decir, el banco fue condenado a pagar el doble de lo que recibió en concepto de arras por parte del demandante y también a hacerse cargo de las costas e interés llegando todas estas cifras a reintegrar a nuestro cliente casi el triple de lo entregado.

Ignacio Espinosa
Hermosilla Abogados