La importancia de una intermediación inmobiliaria profesional

La clave en las operaciones de compraventas inmobiliarias es ir de la mano de un buen profesional, de confianza, que haga de nuestra operación un éxito

En el artículo de hoy os traemos una sentencia de un Juzgado de Madrid sobre Derecho Inmobiliario.

La cuestión controvertida de la sentencia recae en que una inmobiliaria demandó el pago de sus honorarios a nuestros clientes, contestando los propietarios que el contrato lo había incumplido previamente la inmobiliaria. Desde el despacho dimos una solución a los clientes, con éxito tanto en la compraventa como en la sentencia con la inmobiliaria.

La labor que realizan las inmobiliarias en las operaciones de compraventa son fundamentales, guiándonos durante todo el proceso tanto a compradores como vendedores. Su asesoramiento es clave para la realización de nuestras expectativas. En algunas ocasiones, lamentablemente, podemos depositar la confianza en alguien del sector que no sea profesional, o que desconozca la peculiaridad de nuestra operación, y por tanto, se den discrepancias, siendo una situación muy poco frecuente.

Ante esto, los clientes decidieron acudir a Abogados Hermosilla, desde donde se les brindó la ayuda adecuada. Se estudió el caso y se observó que la propia inmobiliaria no había cumplido de forma correcta con las condiciones del contrato y, a pesar de que la inmobiliaria tenía factores a su favor, el Juzgado aplicó la excepción del contrato no cumplido, lo que se tradujo en una sentencia a favor de nuestros clientes, sobre el principal, intereses y costas.

Dicho principio rige cuando el demandante exige que se cumpla un contrato que el propio demandante ha incumplido o, en su caso, cumplido de manera defectuosa, por lo que el demandado no tiene la obligación de desempeñar su contrapresatación.

En concreto, la inmobiliaria no acudió a visitas con el cliente, dejó pasar los plazos para formalizar los contratos, no respondía a los correos electrónicos, remitía información incorrecta, y sobre todo, no sabía como instrumentalizar la operación. Una vez los clientes nos consultaron, preparamos de inmediato un contrato de promesa de compraventa privado y posteriormente la escritura ante notario, realizándose todos los trámites con normalidad y total seguridad jurídica.

Ante esta situación, se consiguió acreditar de forma irrefutable los incumplimientos y la poca seriedad que tuvieron lugar por parte de la inmobiliaria, que en este caso, no actuó con la profesionalidad exigible.

Así, a pesar de tener la inmobiliaria involucrada en nuestro caso posibilidades de obtener una sentencia favorable, no consiguió probar durante el juicio adecuadamente su posición, realizamos una estrategia procesal que nos permitió pedir e interrogar a nuestros propios clientes, algo que no es habitual en los juzgados, dando así voz a su testimonio, requiriendo una intensa documental a la demandante que no aportó, y dejando por tanto en evidencia su reclamación.

Por lo tanto, con lo que nos debemos quedar de este caso es que, para poder exigir el cumplimiento de unas obligaciones, primero se debe tener profesionalidad, seriedad y haber cumplido antes con tus propias obligaciones.

Ignacio Espinosa
Hermosilla Abogados