Se estrella en Marte la sonda espacial europea en que participaba el INTA

Se estrella en Marte la sonda espacial europea en que participaba el INTA

Era el segundo intento de la ESA de posarse en el suelo marciano

Mientras Obama ya habla de enviar un viaje tripulado a Marte, en Europa la cosa está siendo mucho más complicada de lo esperado, y es que hace unos días se estrellaba contra el planeta rojo la sonda Schiaparelli, destinaba a ser la nave espacial europea que tocase el suelo marciano.

Pero algo salió mal, y los cohetes desaceleradores que debían frenar la caída de la sonda no se encendieron provocando que la nave cayese a 300 kilómetros por hora, lo que se tradujo en la destrucción total del artefacto tras caer al suelo. La nave, que debía preparar la llegada del ExoMars 2020, pesaba 577 kilos, y entre los muchos instrumentos que llevaba se encontraba tecnología del INTA torrejonero. No es la primera misión a Marte en la que el INTA participa.

El Rover Curiosity de la NASA lleva consigo una estación meteorológica llamada REMS, que fue desarrollada desde el Centro de Astrobiología (INTA-CSIC), con colaboración de la industria nacional (especialmente CRISA) y otros centros de investigación españoles y europeos. En la actualidad, un equipo conjunto INTA-CAB lidera el desarrollo de una nueva y más avanzada estación meteorológica para el próximo Rover de la NASA/JPL, Mars2020. Asimismo, el INTA dirige la contribución española a la iniciativa Mars MetNet Lander, desarrollada junto a Rusia y Finlandia. Su objetivo es el despliegue de una red de estaciones meteorológicas sobre Marte, a escala planetaria.

El primer lanzamiento de una cápsula MetNet, de apenas 25 kg, estaba previsto en 2011 a bordo de la nave rusa Phobos Grunt, que, desafortunadamente, quedó varada en órbita terrestre, antes siquiera de comenzar su largo viaje a Marte.

ExoMars es una de las más ambiciosas misiones de exploración planetaria de la Agencia Espacial Europea (ESA), asociada en esta ocasión con su homóloga rusa (Roscosmos). La misión se completará en 2020 con un segundo lanzamiento que llevará el primer rover europeo a Marte. El lanzamiento de ExoMars 2016 tuvo lugar el pasado marzo en el cosmódromo de Baikonur, en Kazajstan, escenario de los primeros pasos soviéticos en la carrera espacial, aprovechando la correspondiente “ventana de lanzamiento” (un breve período que se repite cada 26 meses y durante el cual, debido a las posiciones relativas de la Tierra y Marte, el viaje se acorta considerablemente). La suspensión poco antes de la misión Insight, de la NASA, por problemas en su instrumento principal, deja a ExoMars 2016 como la única oportunidad de la comunidad internacional para llegar a Marte, hasta, al menos, dentro de otros 2 años.

ExoMars 2016 consta de un orbitador y un módulo de aterrizaje. El primero, denominado TGO —Trace Gas Orbiter— es un satélite que orbitará Marte al tiempo que observa su atmósfera en busca de trazas de gases minoritarios, especialmente metano. El llamado Módulo de Entrada y Descenso, o EDM, por sus siglas en inglés, constituirá el primer aterrizaje europeo en Marte. Anteriormente, en 2003, la ESA lo intentó con el pequeño módulo Beagle, a bordo de la nave Mars Express, intento que terminó en fracaso, pese al, por lo demás, enorme éxito que ha supuesto esta misión que sigue aportando grandes avances científicos. El EDM, llamado Schiaparelli lleva consigo un pequeño conjunto de instrumentos científicos. Se trata de una estación meteorológica construida por un consorcio formado por diversos centros de investigación europeos. Esta estación denominada DREAMS (Dust characterization, Risk assessment, and Environment Analyser on the Martian Surface), será capaz de estudiar durante unos pocos días (su vida estará limitada por el uso de baterías no recargables) diversos aspectos ambientales, como presión, humedad, temperatura del aire, viento, irradiancia solar en la superficie, o la existencia de campos eléctricos en un amplio rango de frecuencias. La información proporcionada por DREAMS ayudará a mejorar el conocimiento actual sobre la dinámica atmosférica en el planeta, especialmente en su época de mayor actividad de tormentas y eventos de levantamiento de polvo, cuando se pretende que la misión aterrice.

El INTA aporta a esta estación meteorológica un Sensor de Irradiancia Solar (SIS) capaz de medir la cantidad de radiación solar recibida en superficie en diferentes bandas espectrales, desde el ultravioleta (UV) hasta el infrarrojo (IR). Asimismo, es capaz de medir la opacidad de la atmósfera debido al polvo suspendido en ella, uno de los principales moduladores del clima marciano. Por último, se espera poder detectar la presencia de nubes en el cielo de Marte durante el amanecer y anochecer.

Además de las investigaciones meteorológicas en torno a DREAMS, Schiaparelli permitirá otro conjunto de investigaciones relacionadas con el proceso de descenso y aterrizaje de la sonda. Dichas investigaciones, denominadas AMELIA (Atmospheric Mars Entry and Landing Investigations and Analysis), se llevarán a cabo reuniendo y analizando todo un conjunto de señales proporcionadas durante el descenso por diferentes sensores integrados en la nave y empleados para el guiado de la misma en su trayectoria a través de la atmósfera del planeta. El instrumento desarrollado por el INTA complementa dichas medidas, al proveer una valiosa información relativa a la inclinación de la cápsula una vez haya aterrizado.

Sin embargo, ExoMars 2016 es la misión que puede fijar un antes y un después en la exploración del Planeta Rojo para Europa, debido al enorme reto tecnológico que supone el aterrizaje seguro de un lander de gran masa (600 kg). Desde 2003, el INTA lidera también el desarrollo de uno de los instrumentos principales que se embarcarán en el rover de la misión hermana, ExoMars 2020. Se trata del espectrómetro RAMAN, instrumento que emplea una potente técnica de caracterización mineralógica, que permitirá la identificación de compuestos orgánicos, productos minerales e indicadores de actividad biológica o presencia de agua.

En fechas muy recientes, el Instituto ha sido también seleccionado por las agencias espaciales europea y rusa para construir tres nuevos instrumentos que se embarcarán en el módulo de aterrizaje de ExoMars 2020. Se trata de un espectrómetro de irradiancia solar, un medidor de polvo en suspensión (con la Universidad Carlos III de Madrid) y un sensor magnético. Asimismo, el INTA desarrolla, junto al Instituto Nacional de Astrofísica de Italia, un avanzado instrumento capaz de medir el tamaño y cantidad de las finísimas partículas suspendidas en el aire marciano.

Así pues, el INTA ha logrado hacerse un hueco en todas las misiones a Marte actualmente en curso, con todas las agencias involucradas (NASA, ESA, Roscosmos). Este hito lo sitúa como uno de los centros europeos de referencia en el desarrollo de instrumentación científica para la exploración de Marte.

 

Fuente: eltelescopiodigital.com