Música para una pandemia

El “Resistiré” del Dúo Dinámico se ha convertido en la banda sonora del confinamiento

En tiempos de zozobra el mundo se refugia en el arte y la cultura como forma de hacer frente a la adversidad, y por eso prácticamente todas las ciudades “confinadas” durante la pandemia de coronavirus han recurrido a grandes canciones representativas de su historia.

Así, por ejemplo, los italianos salen al balcón para cantar el “Volare” de Domenico Modugno y los neoyorquinos han hecho suyo el “New York, New York” de Frank Sinatra. En España también hemos elegido una banda sonora para estos tiempos de incertidumbre, una canción que es toda una declaración de intenciones, y cuya historia tiene mucho de aquello que representa: “Resistiré”.

Corría el año 1990 cuando un Pedro Almodóvar que se había convertido en uno de los grandes directores del cine español tras “Mujeres al borde de un ataque de nervios” estrenaba una nueva película, “Átame”, destinada a convertirse en la consagración como actor de Antonio Banderas, y que fue un gran éxito a pesar de no llevarse ningún Goya.

El filme termina con una escena mítica en la que Banderas, Victoria Abril y Loles León cantan juntos una canción estrenada dos años antes que había pasado relativamente desapercibida, “Resistiré”, con la que el Dúo Dinámico de los sesenta volvía a los escenarios. Y es que, tanto la película de Almodóvar como el retorno de Manolo y Ramón tienen mucho de resistencia ante la adversidad en un sentido amplio y simbólico.

Y si la canción les sirvió a ambos para reinventarse y hacer frente a un nuevo mundo, también España la ha recuperado para hacer lo propio de cara al futuro postcoronavirus. De tal forma los artistas han hecho una nueva versión, los vecinos de toda España acompañan los aplausos a los sanitarios con los acordes de la canción clásica y su música acompaña los mensajes de “resistencia” enviados por los medios de comunicación.

Pero lo que no todo el mundo sabe es que tras la historia de su autor también hay una historia de resistencia.
El periodista Carlos Toro recibió el encargo de Manuel de la Calva de crear una letra sobre el concepto de la resistencia tras ver a Camilo José Cela en una entrevista en televisión. De la Calva creó la música y Toro se encargó de la letra, para la que intentó crear un himno al estilo del “I will survive” de Gloria Gaynor.

Sin embargo, el nombre de Carlos Toro es bien conocido en la historia española reciente, pues su padre, Carlos Toro Gallego, tuvo un papel relevante en los años de la posguerra. Toro, militante del PCE, llegó a ser Comisario Político de la 50 División del Ejército Popular. Tras terminar la guerra fue detenido y condenado a pena de muerte acusado de un delito de rebelión si bien su pena fue conmutada dos veces y alcanzaba la libertad en marzo de 1947. Eso sí, la libertad le duró poco pues en octubre de ese mismo año era detenido acusado de participar en la explosión del polvorín del Zulema en Alcalá que había estallado un mes antes. En 1948 era condenado a catorce años de cárcel.

Pero el “Resistiré” no es la única canción que intenta dar fuerza para superar una situación impensable hace pocos meses. Así estrellas de la música y del arte se unían para ponerle voz a otras dos canciones que buscan colarse en el “hit parade” de la pandemia: el “Pongamos que hablo de Madrid” de Joaquín Sabina, versionado por David Summers, Marta Sánchez, Manu Tenorio o Huecco; y “La Fuerza de la Vida” de Paolo Vallesi, con Marta Sánchez, Andy y Lucas, María Villalón, Hugo Salazar, Alberto Comesaña, Soraya, Jon Secada y el propio Paolo Vallesi.

Y es que las tragedias sanitarias tienen a quedar vinculadas a una banda sonora que convierte en leyenda músicas que, de otra forma, no hubieran pasado a la historia. Es el ejemplo de la canción que puso banda sonora a la “gripe española” de 1918. Pocos meses antes de declararse la pandemia, Madrid acogió la presentación de la zarzuela “La Canción del Olvido” con la que José Serrano en la música y Federico Romero y Guillermo Fernández-Shaw en la letra habían triunfado dos años antes en Valencia.
Fueron varias circunstancias las que provocaron que esta zarzuela entrase en la historia al estrenarse, de forma oficial, en 1918. El manuscrito, editado en 1912, estuvo dando vueltas por media España hasta 2015, cuando iba a estrenarse en el Teatro Apolo de Madrid. Pero las diferencias de Serrano con la SGAE (llegó a darse de baja de la Sociedad), provocaron que el estreno se retrasase hasta 1916, en un pequeño teatro valenciano. El éxito de la comedia lírica fue rotundo, tanto es así, que, a pesar de la negativa de la SGAE, la obra llegó a Madrid el 1 de mayo de 1918.

El éxito fue tan clamoroso como en Valencia, y eso que, muy poco después de su estreno, la capital de España se veía afectada por la epidemia de gripe. La gracia de los madrileños, y uno de los letristas se sumó a la comparación, decía que la sonata de “El Soldado de Nápoles”, pieza estrella de la obra, era tan pegadiza como la enfermedad, por lo que enseguida los medios tanto españoles como extranjeros comenzaron a apodar al virus “el soldado de Nápoles”.

La comparación también tuvo otro sentido, pues a pesar de los titulares apocalípticos de los medios, la primera oleada de la gripe, justo antes del verano, fue muy leve, lo que convirtió la frase “ser el soldado de Nápoles” en expresión para referirse a una amenaza que no llega a materializarse.

Pero unos meses después, en otoño, la pandemia de “gripe española” mostró su verdadera cara, dejando entre cincuenta y cien millones de víctimas en todo el mundo, o, lo que es lo mismo, entre el 3% y el 6% de la población mundial. España fue uno de los países más afectados, con ocho millones de infectados en la primera oleada y más de doscientas mil muertes. •

Samuel Román