Cuántas veces al día tengo que sacar de paseo al perro

Despertarte, sacar al perro, desayunar, ir al trabajo, sacar al perro, cenar, dormir. Esa es la rutina que tienen más de 12 millones de españoles día tras día. Quien se compromete a tener una mascota, se compromete a darle paseos que suplan sus necesidades básicas y en los que el animal pueda corretear, disfrutar y sociabilizar.
La pauta de los veterinarios es clara: cuantas más veces salga el animal a la calle, mejor. Pero el frenético ritmo de vida actual dificulta encajar los paseos en la rutina. Entonces llega la pregunta: ¿Cuántas veces, como mínimo, hay que sacar al perro? ¿Cuánto tiempo? Y, sobre todo, ¿qué hacer cuando no se pueden cumplir?

Más tiempo, no más veces
Es mejor sacar a tu perro tres veces de 20 minutos cada una que cinco, de 10 minutos. Ilustrar la razón es muy sencillo: Por ejemplo un perro que le da miedo la gente, otros perros o el ruido de los coches. Es un caso extremo, pero los hay. Si los sacamos poco tiempo no favorecemos que se enfrente a sus miedos y pierda esas fobias. Este punto es especialmente importante ya que no hay nada peor que un perro aislado. Si el perro no juega desde cachorro con otros perros o con humanos puede tener trastornos de comportamiento.

La regla del tres
Aunque no hay una cifra máxima, ya que el número y tiempo de los paseos depende de la raza, la edad del animal y de las circunstancias del propio dueño, lo normal son tres paseos diarios: mañana, tarde y noche. Eso sería lo básico para hacer las necesidades, ya que forzar a que aguante más sería malo para el animal, aunque lo pueda cumplir.
Uno de los paseos tiene que ser más largo que el resto. Si el animal es pequeño, de 20 a 30 minutos; para un perro mediano, de entre 30 minutos y una hora; y si es grande, esta salida debería superar la hora. Si es un perro de gran tamaño, que necesita ejercitarse el tiempo total de paseo diario tendría que oscilar entre dos horas y dos horas y media. Si es un Yorkshire pequeñito, por ejemplo, con dos carreras por el pasillo de casa detrás de un juguete basta para ejercitarse. El tiempo, también depende del temperamento del perro y de la edad. Por ejemplo, los perros más mayores se cansan más y hay animales tan tranquilos que no les apetece correr. El clima también influye: si llueve o si hace demasiado calor, el animal tampoco va a querer pasar demasiado tiempo en la calle. Lo normal es que quiera hacer sus necesidades y volver.

El parque, escenario imprescindible
Un paseo diario en zona verde es imprescindible. Cuando alargues más el paseo, generalmente por la tarde, aprovecha para ir a un parque y que el perro pueda correr, jugar y relacionarse con otros perros, pero nunca ensuciar. Hay quien no recoge los excrementos de animales en zona verde pensando que es abono y eso es una burrada. La gente ya no se puede sentar en el césped, si juega un niño en la zona puede mancharse, alguien lo puede pisar.

Soluciones alternativas de andar por casa
Para algunos perros, especialmente los de razas pequeñas, la solución a no poder pasearlos con frecuencia está en casa y se llama empapadores. Se trata de una especie de alfombra que funciona de forma similar a la arena de los gatos, que absorbe el pipí del animal y elimina el olor, en caso de los excrementos habría que recogerlos igual que en la calle. Hay quien tiene jardín o terraza y que educa a su perro, pequeño generalmente, para que haga sus necesidades ahí, aunque sigue siendo necesario sacarlo a la calle para mejorar su bienestar y para que se ejercite.

Quienes no tengan tiempo para pasear a su mascota las tres veces estipuladas o que sean demasiado grandes para usar el empapador, puede contratar a un paseador de perros. Si sabes que no vas a estar en casa a cierta hora porque estás trabajando puedes llamar para que te lo paseen. El precio para contratar a este servicio, a cargo de paseadores profesionales e incluso auxiliares de veterinaria, oscila entre 6 y 12 euros por hora.

El collar, un elemento clave
No, el collar con el que pasees al perro no da igual. Los expertos tienen claro que tiene que favorecer el movimiento del animal, sin ahogarle ni presionarle. Hay que desechar totalmente los collares que ahoguen al animal o tiren de él, como los collares de púas.
El modelo ideal es el arnés, que sujeta al animal por el torso y las patas delanteras, no solo por el cuello. Así puede ir relajado y cómodo. •

Lau Lagun