Día de la Mujer: doscientos años de lucha por la igualdad

Tras dos años de huelgas feministas, en 2020 no se celebrarán

Tras dos años de efervescencia, todo apunta a que este 2020 será bastante más tranquilo en lo que a reivindicaciones feministas se refiere, pues la Coordinadora Feminista Estatal no conseguía ponerse de acuerdo sobre la convocatoria de huelga, por lo que, salvo sorpresa, este año no habrá huelga feminista.

En su lugar, el movimiento decidía celebrar acciones durante todo el mes previo al 8-M, unas acciones que comenzaban con una gran cadena humana en pleno Madrid, y que terminarán con la macromanifestación del Día de la Mujer.

Y es que la lucha por los derechos de la mujer ha crecido mucho en los últimos años, con el apoyo expreso de buena parte de los hombres a la reivindicación de la igualdad entre sexos.
Así, si las Asambleas de Mujeres no van a ser protagonistas de este Día de la Mujer, volverán a ser las instituciones las encargadas de canalizar los actos de recuerdo de lo ocurrido en una fábrica de camisas de Nueva York.

Sin embargo, el origen del feminismo, como lo entendemos hoy, hay que buscarlo mucho antes, en concreto, en plena Revolución Francesa, cuando Olympe de Gouges elabora su polémica “Declaración de Derechos de la Mujer y la Ciudadana”, un texto considerado incendiario (su autora fue condenada a la guillotina) a pesar de que sólo se imprimieron cinco copias, y no ha sido hasta finales del siglo XX cuando se ha conocido íntegramente el contenido del texto.

Las sufragistas, con Flora Tristán como gran pensadora; y el movimiento obrero, inspirado en Engels, irán marcando, durante el XIX las principales líneas del movimiento feminista de corte liberal.

Pero con la llegada del siglo XX la cosa se transforma: en 1908 el socialismo norteamericano realiza un gran acto denominado “Día de la Mujer” dos meses después de que las trabajadoras textiles de Chicago y Nueva York montasen una huelga contra sus condiciones laborales. Esta huelga terminaba con una gran manifestación en plena ciudad de Nueva York un 8 de marzo, en la que 15.000 mujeres marcharon pidiendo reducción de la jornada laboral, mejores salarios y sufragio femenino.

Al año siguiente, el Partido Socialista de EEUU organiza el primer Día Nacional de la Mujer el 28 de febrero, y las huelgas se reproducen a finales del año en Nueva York, paralizando la producción entre noviembre de 1909 y febrero de 1910. El llamado “levantamiento de las 20.000” terminaba con un acuerdo sindical entre empresa y sindicatos que suponía una mejora de las condiciones laborales. Eso sí, conseguir el pacto no fue fácil, pues las empresas textiles no dudaron en utilizar matones y prostitutas para acosar a las trabajadoras en huelga y provocar su detención por parte de la policía. Precisamente será una de esas detenciones, la de Mary Dreier, la que mueva a la opinión pública desde el rechazo inicial a la lucha de las camiseras hasta su apoyo a las reivindicaciones. Dreier, presidenta del Sindicato de Mujeres, se convertirá, desde ese momento, en una de las figuras más importantes de la lucha por los derechos de la mujer en Estados Unidos.

La huelga general tuvo tal impacto, que la Internacional de Mujeres Socialistas escoge el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer, en recuerdo de aquella primera huelga que comenzó la lucha de las camiseras. Pero será un acontecimiento trágico, que se produce justo una semana después de aquel primer Día de la Mujer, el que institucionalice la lucha.

El 25 de marzo de 1911, 123 mujeres y 23 hombres mueren en el incendio de la fábrica camisera Triangle de Nueva York, provocando el mayor siniestro industrial de la historia de la ciudad, y el cuarto con más víctimas de toda la historia de Estados Unidos.

El incendio, provocado por una colilla mal apagada, podía haber terminado sin víctimas, de no ser porque los propietarios habían cerrado todas las puertas dejando encerrados a sus trabajadores, la mayoría inmigrantes de entre 14 y 23 años. Al verse atrapados, muchas de ellas optaron por saltar desde los pisos octavo, noveno y décimo del edificio falleciendo en el acto, mientras el resto era encontrado calcinado al apagar el fuego. Tan sólo lograron sobrevivir setenta personas, aunque con heridas provocadas por las quemaduras. Cuentan las crónicas que el humo morado que salía de las ventanas, producto de la quema de los tintes utilizados en la fábrica, fue la imagen más impactante de un suceso que conmocionó a los neoyorkinos.

El incendio en la fábrica de Nueva York provocó la modificación de las condiciones laborales en Estados Unidos, y también la difusión del Día de la Mujer por medio mundo. En España será el Gobierno del Frente Popular el primero en celebrar, en 1936, la jornada de reivindicación, en un acto encabezado por la mismísima Pasionaria.

En 1975 será la ONU la que institucionalice el 8 de marzo como “Día de la Mujer Trabajadora”, un nombre que cambiará por “Día de la Mujer” en 2011, coincidiendo con el centenario del incendio de Nueva York.

En 2017 se produce el siguiente gran hito, con la celebración de la primera huelga feminista mundial, convocada por el movimiento 8-M, y que supone un cambio de paradigma en la lucha. Así, se abandona el feminismo liberal imperante en el movimiento desde el siglo XIX, para cambiarlo por un nuevo feminismo radical, que busca acabar con la desigualdad sexual, cultural, social, política y económica. •

Samuel Román