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Hoy es el Día de los Enamorados…

Hoy es el Día de los Enamorados…

Las reliquias de San Valentín están en Madrid

El 14 de febrero es uno de los días de mayor consumo del año, al nivel de Navidad y el Black Friday y el motivo hay que encontrarlo en una fiesta romana cristianizada primero, demonizada por la iglesia después, y rescatada por los grandes almacenes, el Día de San Valentín.

Pero para entender la historia del patrón de los enamorados hay que viajar hasta la antigua Roma, en concreto a la fiesta de la Purificación y la Fertilidad, las Lupercales que recordaban a la loba que amamantó a Rómulo y Remo, fundadores de la ciudad italiana. En torno al 15 de febrero (la purificación se denominaba Februatio), los jóvenes que estaban a punto de convertirse en adultos acudían a la gruta Ruminal, donde, tras sacrificar una cabra, vestían únicamente tiras del animal antes de pasear por la ciudad dando gritos, bailando y azotando a las mujeres, en lo que puede suponer el origen de la otra gran fiesta de febrero, el Carnaval.

Esta fiesta de la purificación y la fecundidad fue muy mal vista por el Papa Gelasio I que, tras una enorme polémica, intentaba prohibirla. Al no conseguirlo (los romanos siguieron celebrándola), la transformó en dos celebraciones que aún hoy se conservan: la purificación se convirtió en la Procesión de las Candelas; y la fertilidad dio lugar a la Fiesta de San Valentín.

Eso sí, para que la cosa cuajase, era necesario “crear” la figura de San Valentín. Crear, pues no hay constancia histórica de un sólo Valentín. Así las crónicas recurrieron a tres Valentines ejecutados como mártires durante el Imperio Romano, y cuya fusión da lugar a la imagen que hoy tenemos del patrón de los enamorados: un médico romano reconvertido en sacerdote que casaba en secreto a los soldados del ejército y fue ejecutado un 14 de febrero; un obispo de la ciudad de Terni, que celebra su fiesta grande el 14 de febrero; y un Obispo de Recia que vivió en el siglo V en El Tirol.

Enterrado en la Vía Flaminia de Roma, todo apunta a que es el primer Valentín el que se honra tanto en la capital de Italia como en la de España. Y es que la Basílica de Santa María in Cosmedin posee el cráneo del Santo, mientras que otros restos fueron regalados a Carlos III por el Papa en el siglo XVIII junto a los de San Pantaleón, al vaciarse las catacumbas. Al llegar a España, los Borbones cedieron las reliquias a los escolapios, que las depositaron en la cripta hasta 1984, condenando al patrón de los enamorados al olvido.

La mitología en torno al personaje no dejaba de crecer, hasta el punto de que la Iglesia llegó a temer un movimiento idólatra con Valentín como protagonista. Tanto es así que la Porta del Popolo, el acceso a Roma desde la Vía Flaminia, llegó a conocerse como Puerta de San Valentín en el siglo XII.

También en esta época nace una de las leyendas más conocidas entorno al Santo: antes de ser ejecutado, Valentín habría sido encarcelado por el oficial Asterius, que le retó a devolver la vista a su hija Julia, ciega de nacimiento. Cuando se encaminaba al patíbulo, Valentín entregó a la joven una carta pidiéndole que la abriese y la leyese. En ese momento, Julia recuperó la vista y leyó el texto, que desde entonces es el cierre de las tradicionales cartas y tarjetas de San Valentín: “Tu Valentín”. Tras el milagro, Asterius y toda su familia se convirtieron al cristianismo y Julia plantó en la tumba del Santo un almendro que florecía cada 14 de febrero. Desde ese momento el almendro se convirtió en el símbolo del amor eterno. También las flores que se regalan en ese día tienen su origen mitológico en el Mártir de Roma: Valentín, tras casar en secreto a los soldados, les regalaba una flor para recordarles que la belleza no era eterna, pero sí el aroma de la virtud.

La leyenda de San Valentín se popularizó durante la Edad Media en Francia y Gran Bretaña, pero sería en Estados Unidos donde cambiaría radicalmente su aspecto. La imprenta y la Revolución Industrial convirtieron la fiesta cristiana del amor en una oportunidad de consumo, apareciendo la fabricación en cadena de postales y cartas de San Valentín, hasta el punto de que la Iglesia intentó romper relaciones con el patrón de los enamorados. Así en 1969 el Concilio Vaticano II “desterraba” del calendario al Santo, algo que puede cambiar en un futuro no muy lejano, pues el Papa Francisco celebraba San Valentín en 2019.

En España la vertiente consumista llegaba en 1948, cuando Galerías Preciados decidía importar la fiesta anglosajona. Y es en ese resurgimiento de la festividad donde hay que encontrar lo ocurrido en Madrid. Tras haber pasado “enterrado” en una cripta más de dos siglos, los escolapios de San Antón rescataban al Santo, colocando su urna en la iglesia de Chueca que dirige el Padre Ángel. Allí, y desde 2015, las reliquias se encuentran protegidas por una verja en la que los enamorados dejan lazos con sus nombres para ponerse bajo la protección del Santo.

El Día del Amor no ha dejado de crecer, en ninguna de las dos vertientes, y de ese crecimiento no se ha escapado la Zona Este. Así Alcalá celebra San Valentín con una ruta guiada por la Historia de la localidad de la mano de Casta Esteban, la mujer de Bécquer. La Catedral complutense también celebra San Valentín, en su vertiente cristiana, con una Vigilia dedicada a novios, prometidos y matrimonios.

Arganda y Torrejón dedican la Fiesta de los enamorados a homenajear a las parejas que llevan cincuenta años casadas, y que celebran, por tanto sus Bodas de Oro. La celebración consiste en la renovación de votos por parte de los homenajeados y es oficiada por los alcaldes.

En Torrejón también dedican al amor dos puentes muy especiales. Así el que da acceso al Hospital de la localidad está decorado con una galería de cuadros dedicados a los besos más conocidos de la historia del arte. Así, en casi cuarenta lienzos, el pintor Manuel Ojeda reproduce alguno de los lienzos más famosos en un paseo por el romanticismo a través de los tiempos.

Mucho menos conocido es el puente de los americanos, convertido, desde hace ya varios años, en Puente del Amor. Allí los enamorados, al más puro estilo del Puente de las Artes de París, o el Puente de Brooklyn en Nueva York, dejan colgados candados con sus iniciales como símbolo de su amor. •

Samuel Román