Ciudades con muchas luces

Madrid, Torrejón y Alcalá luchan con Vigo por tener la mejor iluminación navideña

Corrían los años 40 cuando el dueño de una pequeña tienda de electrodomésticos de Puente Genil decidía adornar su escaparate con una estrella navideña hecha con bombillas. La idea triunfó a lo grande, generando grandes colas de personas que llegaban de toda la provincia para ver la estrella. Tanto fue así que al año siguiente, el pueblo encargó a Francisco Jiménez la decoración de toda la calle: acababa de nacer Iluminaciones Ximénez, la empresa española que decora la Navidad en medio mundo.

De la estrategia publicitaria del tendero han pasado más de setenta años, y la escalada de las luces navideñas no ha dejado de crecer en ese tiempo, hasta el punto de que las ciudades rivalizan abiertamente por tener la mejor decoración y, como consecuencia, atraer más turismo. Y esta guerra, hasta ahora latente, se hacía visible este año desde primeros de septiembre.

Sin embargo, no fueron ni Vigo ni Madrid las primeras en cambiar el modelo, obligando a “ponerse las pilas” a las demás competidoras, sino Málaga, cuya calle Larios, y su espectáculo de luz y sonido, atraen cada año a cinco millones de personas.

Tras Málaga llegaba Torrejón, que se traía desde Italia otro espectáculo de luz y sonido y lo plantaba en plena Plaza Mayor. Al año siguiente eran Vigo y Alcalá las que entraban en liza, con dos modelos muy distintos, mientras que Madrid decidía competir este 2019 con una propuesta similar a la viguesa.

Así Málaga estrenará este año un bosque mágico con 730.000 luces LED en el que podrán verse ángeles, soles y hojas otoñales entre pase y pase de su espectáculo de luz y sonido de la calle Larios, un espectáculo que ya lleva en funcionamiento cinco años y que cada vez atrae a más público.

Torrejón cambiaba su modelo navideño hace ya trece años, al crear la figura de Los Guachis, unos duendes que visitan la localidad cada año, y la Ciudad de los Sueños, con figuras animatrónicas al más puro estilo del madrileño Cortilandia.
Pero el modelo no se quedó ahí, y siguió creciendo hasta ocupar primero la Plaza Mayor, y extenderse desde hace dos años, hasta el Recinto Ferial. Hoy el montaje navideño de Torrejón, de 2,5 kilómetros de longitud, está formado por exposiciones, mercados navideños, atracciones de todo tipo, una casa de Papá Noel, una noria gigante, iluminación navideña y las dos propuestas estrella: el espectáculo de luz y sonido de Mariano Light, y el viodemaping sobre la fachada de la iglesia.

La Vigo de Abel Caballero entraba en la guerra con una propuesta rompedora y utilizando las nuevas técnicas de marketing para hacerse un hueco. Así la ciudad gallega tiene hasta cuatro macroestructuras de luz repartidas por la ciudad: una gran bola navideña de 12 metros, un regalo de quince, un muñeco de nieve de casi veinte, y un gran árbol navideño de 36 metros de altura que tiene, además, un espectáculo musical y de luz, todos ellos transitables. El montaje vigués lo completan dos mercados con nieve artificial, trece jardines efímeros, una noria gigante, una casa de Papa Noel, una calle dedicada a Frozen y luces en 343 calles.

El mismo año que el inglés de Abel Caballero saltaba a los medios, Alcalá intentaba hacerse un hueco en la guerra con un proyecto denominado “Ciudad de la Navidad”.
La intención era instaurar un modelo híbrido con montajes concentrados en la Plaza de Cervantes y el Ferial, y decoración y un espectáculo de luz y sonido en la comercial Calle Cervantes. Así Alcalá tiene la pista de patinaje móvil más grande de España, una noria de 40 metros de altura, atracciones, actuaciones musicales, una casa de Papá Noel, o un mercado navideño.

La última en entrar en la guerra ha sido Madrid, que estrena este año un espectáculo de luz y sonido en plena calle Alcalá. Se trata de una bola navideña idéntica a la de Vigo, pero con la peculiaridad de que ésta ofrece espectáculos de luz y sonido. La Navidad madrileña también tiene diez belenes luminosos y uno de los eventos más especiales de esta campaña: la iluminación especial del Jardín Botánico, que resalta los árboles del espacio con tonalidades de cuento de hadas.

Todo apunta a que esta “guerra de las luces” no ha hecho más que empezar, y que cada año serán más las localidades que busquen hacerse con el codiciado turismo navideño, un turismo de proximidad que cada año tiene más importancia.

Samuel Román