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Aquel día...

Aquel día...

30 de diciembre de 2013: ese día nuestras vidas cambiaron

Llevé a Mario al médico porque había tenido fiebre baja durante aproximadamente una semana. Me quedé estupefacto cuando el médico me llevó a otra habitación y me dijo que Mario no tenía una infección, como habíamos pensado. Me pidió que llamara a alguien para que me acompañara mientras recibía el verdadero diagnóstico.

Fue entonces cuando escuché las palabras que menos esperaba escuchar: "Su hijo tiene leucemia". Todavía hoy, cuando recuerdo ese momento un escalofrío me recorre la espalda.

Enseguida nos remitieron al Hospital de La Paz, donde fuimos en ambulancia hasta la planta de Oncología. Yo seguía esperando a que alguien entrara a la habitación para decirme que estaban equivocados, que Mario no tenía leucemia. Sin embargo, esto no sucedió.

Pasaban los días y yo veía como mi hijo iba cambiando: ganaba peso, perdía su cabello, cada vez más incapaz de caminar debido a todos los medicamentos que estaba recibiendo.

Ya no tenía la vida de un niño, sino de un adulto.

Fueron días muy inciertos, muy dolorosos, hasta que descubrimos qué tipo de leucemia estaba sufriendo, si algún otro órgano estaba afectado y qué tratamiento debía recibir.

Lloré durante mucho tiempo, hasta que me di cuenta de que no lograría nada con el llanto. Decidí entonces enfrentarme a la enfermedad y disfrutar del tiempo con mi hijo tanto como pude, atrapados como estábamos entre las cuatro paredes de la habitación de un hospital.

Pasamos un año entero viviendo en el hospital, con las sesiones de quimioterapia. Mario tenía que tener grifos lumbares cada quince días. Pasé muchos días mirándolo vomitar y perder el apetito. Ha sido un año de: "No hagas esto, no hagas eso, no puedes ir al parque para niños...”

Por eso es tan importante el esfuerzo que hacen todos por crear un mundo especial para estos niños en el hospital, comenzando con el equipo médico de La Paz.

Supongo que podría decir más cosas malas de toda esta situación, pero no quiero. El equilibrio está ponderado hacia lo bueno, y todo lo que estoy aprendiendo debido a esta experiencia. Esto es lo que Mario me está enseñando sobre la vida, sobre las muchas personas de buen corazón y generosas que he encontrado. Lo mejor de todo es que, por ahora, me levanto todos los días con mis tres hijos.

El cáncer infantil en España es la primera causa de muerte entre los niños menores de 14 años. En nuestra Unidad CRIS de Terapias Avanzadas en Cáncer Infantil, un equipo de médicos e investigadores buscan soluciones para los casos sin tratamiento. Es una causa vital para todos, ¿podemos contar contigo?

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