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De la Tierra a la Luna

De la Tierra a la Luna

Se cumplen 50 años del “gran salto para la humanidad” de Neil Amstrong

15:17 (hora de Houston) del 20 de julio de 1959. El módulo Eagle se posa en una inmensa explanada denominada “Mar de la Tranquilidad” ante una audiencia global de 600 millones de personas. Minutos después Neil Amstrong sale del módulo pisando, por primera vez, la superficie del satélite de la Tierra. El hombre ha llegado a la Luna.

Sin embargo, la aventura de Amstrong, Aldrin y Collins comienza mucho tiempo antes, en plena Guerra Fría con la URSS. En julio de 1960 Estados Unidos comienza a trabajar en la idea de poner en marcha un programa que permita sobrevolar la Luna con vistas a, en un tiempo prudencial, proceder al primer alunizaje de la Historia. Pero los políticos aceleraron los tiempos: en 1961 el Presidente Kennedy anuncia que Estados Unidos logrará, antes de que termine la década, mandar un hombre a la Luna y traerlo de vuelta.

Tras el anuncio de Kennedy, el denominado programa Apolo se acelera, haciendo que las prisas provocasen una tragedia en 1967, cuando un incendio provoca la muerte de los tres astronautas del Apolo 1. Un año después, y tras seis viajes no tripulados, comienzan las misiones con astronautas, que culminarán en julio de 1969 con la misión Apolo XI.

El 16 de julio tres astronautas a bordo del Eagle son impulsados por el cohete Saturno V desde una plataforma situada en el Cabo Kennedy de Florida. Cuatro días más tarde, y tras sobrevolar la superficie lunar varias veces, el Eagle se posa sobre la Luna, y seis horas después, Neil Amstrong se convierte en el primer hombre en pisar el satélite, pronunciando una frase que ha quedado para la historia: “es un pequeño paso para un hombre, pero un gran salto para la humanidad”.

Tras salir el resto de los astronautas, en un momento retransmitido en directo para seiscientos millones de personas en todo el mundo, comenzaba la misión en si, con un largo paseo de dos horas en el que recogieron piedras e instalaron sensores en la superficie lunar. Justo antes de abandonar la Luna, colgaron una gran bandera estadounidense y recibieron la llamada del mismísimo Richard Nixon antes del volver al módulo.

Los astronautas durmieron unas trece horas antes de volver a ponerse en órbita a las 19:34 del 21 de julio, iniciando un viaje de vuelta que les dejará caer en el Pacífico el 24 de julio cerrando así la misión espacial más exitosa de la historia de Estados Unidos.

Tras el viaje de Amstrong se realizaron otros seis viajes tripulados a la Luna, que dejaron en doce el número de astronautas que han pisado el satélite, antes de abandonar definitivamente el proyecto Apolo.

Y este viaje del ser humano fuera del planeta fue seguido de forma muy intensa en Madrid, donde se situó una de las estaciones espaciales encargadas de controlar el viaje de los astronautas. Dentro del acuerdo firmado entre España y Estados Unidos que permitió la construcción, entre otras, de la Base de Torrejón, se incluyó la instalación de la Estación Espacial de Robledo de Chavela, situada a unos 50 km de la capital, y que desplegó una antena en el pequeño municipio de Fresnedillas de la Oliva.

Al igual que ocurrió en Torrejón, la llegada de los americanos supuso una auténtica revolución para el pueblo de 500 habitantes. En colaboración con el INTA, la NASA instaló una estación espacial en pleno municipio. La razón para hacerlo hay que encontrarla en su ubicación, pues está situada exactamente a 120 grados de las otras dos estaciones del proyecto Apolo: la de Goldstone situada dentro del enclave de Fort Irwin en el desierto de Mojave California (Estados Unidos) y la de Honeysuckle Creek en las montañas del sudoeste de Camberra (Australia), buscando una cobertura total de la Luna las 24 horas.

La estación de Fresnedillas se inauguraba en julio de 1967, para estar lista antes del comienzo de la misión Apolo I. Y enseguida se demostraría su importancia. La estación madrileña fue la primera en recibir la primera imagen de la Tierra desde el espacio, realizada por el Apolo VIII.

En el Apolo XI también tendrían su minuto de gloria, pues sería Fresnedillas la encargada de recibir el momento del alunizaje del Eagle, ya que las otras dos estaciones quedaban en la cara oculta. Lo mismo ocurriría en el momento del despegue de vuelta a la Tierra, dirigido desde Madrid, Tras el final del proyecto Apolo la estación espacial de Fresnedillas pasaría a control español, en concreto del INTA, antes de cerrarse y desmantelarse la antena en 1985.

Eso sí, el viaje de Fresnedillas a la Luna no terminó con el último paseo del Apolo. Así, desde hace diez años, y coincidiendo con el 40 aniversario, el municipio cuenta con un “Museo Lunar” que recibe a unos 8.500 visitantes al año, y que muestra los equipos de seguimiento que se utilizaron en los días en que el hombre conquistó el espacio.

Samuel Román
eltelescopiodigital.com