Llegaron las vacaciones… ¿Y ahora qué?

Llegaron las vacaciones… ¿Y ahora qué?

El curso ha finalizado y tenemos todo el verano por delante. Unos setenta días para disfrutar de las vacaciones. Muchísimo tiempo por delante para jugar, salir, ver la tele y no hacer nada de nada.

¿Y qué pasa con los estudios? ¿Qué pasa con todo lo que hemos trabajado durante el año? ¿Debemos dejar a los niños todo el verano sin hacer nada? Para poder dar una respuesta satisfactoria a esta pregunta, hay que tener en cuenta varios factores. En primer lugar, no es lo mismo que no nos haya quedado ninguna, que que tengamos que recuperar unas cuantas.

En el primer caso tenemos que tener claro que tras el esfuerzo del curso, los chicos tienen derecho a un merecidísimo descanso, aunque no hay que dejar lugar al olvido. El verano no es para aprender, es para no olvidar, podríamos decir. Por eso, no estaría de más dedicarle un par de horas al día durante la semana a asentar el conocimiento que hemos ido adquiriendo durante el curso. El día es larguísimo, y si nos organizamos bien podemos tener tiempo para hacer absolutamente todo. La mayoría de colegios recomiendan cuadernillos de verano que son perfectos para esto.

En el segundo caso, si tenemos que recuperar unas cuantas, es importante seguir unas pautas.

Es importante dividir el verano en dos partes bien diferenciadas: Primera parte del verano (julio), que dedicaremos a repaso de los conocimientos adquiridos (por ejemplo, haciendo los cuadernillos de los que hablábamos antes) y segunda parte del verano (agosto), que dedicaremos a la preparación exclusiva del examen. Los chicos ya llevarán unas semanas con una rutina de estudio y les resultará mucho más sencillo coger el ritmo necesario para preparar el examen.

Es importante también estar muy organizado y plantear un calendario de estudio en el que marquemos horas de estudio necesarias y temas a estudiar. Si no nos organizamos, el trabajo parecerá mucho más difícil y complicado, pero una vez lo tengamos organizado por sesiones y marquemos unos objetivos, nos daremos cuenta de que con un poco de planificación, tenemos tiempo para todo. Es recomendable concentrar los días de estudio de lunes a jueves, para así tener un tiempo de relajación y desconexión suficiente.