Novedades

Como nos hablan los gatos (parte I)

Como nos hablan los gatos (parte I)

Comportamiento y su interpretación
Como nos comunicamos con los gatos

Comunicarse con el gato y aprender a hacerlo de la justa forma, puede ser una experiencia fascinante y podemos conseguir una perfecta relación si sabemos interpretar las señales y el lenguaje que usa con nosotros. El repertorio de comunicación de los gatos es muy variado, así que tenemos mucho que aprender, pero será un aprendizaje divertido y excitante, en el cual la observación de nuestro amigo nos ayudará a conocerlo mejor y a saber lo que quiere decirnos con sus gestos y sus “miau”.



Diferentes formas de comunicación

El lenguaje de los gatos es muy variado. Las formas más comunes de lenguaje son las vocales, con diferentes formas de maullido y el clásico ronroneo, aunque con un poco de atención y observación podemos interpretar algunas posturas corporales, marcas visuales y todo un abanico de expresiones faciales. La comunicación olfativa no es posible de evaluar por el olfato del ser humano, aunque podemos utilizarla a nuestro favor considerando que hemos conseguido sintetizar unas sustancias, las feromonas, muy importantes para modificar la percepción del ambiente por parte de los gatos.



Los maullidos y otros tonos de voz

Todos los que comparten su vida con un gato saben que tienen un maullido por cada situación. Aunque no haya estudios específicos, los gatos son capaces de atraer nuestra atención con sus “voces” para comunicarnos su estado de ánimo o necesidades.

Es curioso que el maullido no sea la forma de comunicación de los gatos más utilizada entre ellos, si no que lo utilizan con más frecuencia para comunicarse con el hombre. Una explicación puede ser que hayan aprendido, durante su proceso de domesticación, a comunicarse así con el hombre, aunque algunas teorías afirman que el gato manifestaría así su relación de dependencia con las personas, argumentando que el maullido es la forma con la cual los gatitos se comunican con su madre.

Otros sonidos son emitidos en la mayoría de los gatos entre ellos, aunque nosotros también podemos experimentar alguno de ellos. Así, por ejemplo, todos reconocemos los gritos emitidos por los gatos que se disputan a una hembra en el periodo del celo, los gruñidos que emiten sobre todo si nos acercamos a una presa que han capturado o el tremendo bufido que nos “aconseja” de no acercarnos si no queremos ser víctimas de sus uñas afiladas… Con sus gatitos, las gatas pueden además utilizar tonos suaves de voz o arrullar. Estos sonidos suaves también los utilizan con sus compañeros humanos, demostrándoles así la importancia de su relación con ellos.



El ronroneo

El ronroneo se genera por un complejo mecanismo neuronal que controla la apertura y cierre de la glotis de forma rítmica. Es utilizado por los gatitos ya poco después de su nacimiento y lo utilizan mucho mientras maman. Más tarde lo utilizan en situaciones placenteras, cuando los acariciamos, cuando se frotan con algún objeto, pero, contrariamente a lo que se pensaba, los gatos lo usan también cuando están enfermos o experimentan dolor intenso. Este comportamiento podría indicar búsqueda de ayuda o contacto, o ser utilizado por calmarse a sí mismos.



La postura

Los gatos son capaces de “conversar” entre ellos sin emitir algún sonido. Esta capacidad hace que, por ejemplo, puedan tener información de otro gato con sólo mirarle. De hecho, junto con la comunicación olfativa, la observación de las posturas es la forma más utilizada para comunicarse. Las posturas más importantes que debemos evaluar para entender a nuestro gato son la posición de la cola, la forma de su cuerpo, el pelo y, dentro de las numerosas expresiones faciales, la evaluación de las pupilas y de las orejas.

La cola representa un emisor de señales muy importante que puede ser evaluado desde lejos y darnos informaciones. Una cola levantada en posición vertical expresa un saludo amistoso. Si, en cambio el gato se encuentra sentado con su cola moviéndose ondulando a la derecha y a la izquierda, significa que está indeciso. Un contrincante vencido llevará la cola baja, mientras, inequívocamente, si el gato es nervioso y preparado a atacar presentará la cola horizontal y con los pelos rizados, aunque expresará agresividad con todo su cuerpo y expresiones faciales. Es común, además, en las gatas en celo, apartar la cola hacia un lado para comunicar que están dispuestas a aparearse.

Como hemos mencionado antes, el cuerpo del gato puede adquirir varias formas y posturas que también pueden ayudarnos a entender su estado de ánimo. La agresividad de un gato se expresa inequívocamente cuando eriza todos sus pelos, se dispone de lado en posición arqueada y emite sonidos tales como gruñidos y bufidos. Debemos distinguir esta postura claramente ofensiva de la otra, de tipo defensivo, que muestra el gato cuando pone su vientre en contacto con el suelo con las orejas plegadas hacia atrás. En este caso el gato quiere comunicarnos que no quiere interacciones y que podrá pasar a la fase de ataque si no respetamos estas señales.

Otra postura muy particular es la de acecho, cuando el gato se encoje y se prepara para atacar. De repente, todo se proyecta hacia adelante y su presa no tiene escapatoria. Si quiere cariño y atención, es probable que se tire al suelo y nos muestre su abdomen. Podemos acariciarlo, pero cuando ya tiene bastante, es importante que respetemos las señales que nos envía. Si sus orejas se vuelven hacia atrás y notamos que el grado de excitación sube, es importante dejar de acariciarlo, considerando que puede arañarnos o mordernos. En la mayoría de los casos podrán ser advertencias, mordiscos y zarpazos leves, pero es importante respetar estas señales. Continuará...


Lau Lagun