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¿Qué diferencias hay entre los coches híbridos? Tradicionales, enchufables, a gas...

¿Qué diferencias hay entre los coches híbridos? Tradicionales, enchufables, a gas...

Coches híbridos tradicionales

Coches híbridos hay muchos. Prácticamente todas las marcas tienen sus modelos. Y la previsión es que el parque de vehículos crezca como la espuma, hasta que en 2025 sean el 25% del total de las ventas. Pero, ¿qué distingue a un híbrido tradicional de uno enchufable o de otro propulsado por GLP o GNC?.

Un motor de combustión tradicional y otro eléctrico, activado con una batería que se recarga con la energía recuperada en las frenadas, retenciones y aceleraciones del motor térmico. Ese es el fundamento de los coches híbridos tradicionales, de los que Toyota, con su modelo Prius, es el estándar. No necesitan enchufarse ni ningún combustible adicional al que habitualmente se reporta en la gasolinera ni ningún mantenimiento extra. Y al ser el motor eléctrico más eficiente energéticamente y al aprovechar la energía que se pierde al decelerar para recargar la batería, son vehículos que son capaces de lograr un ahorro importante en el gasto de combustible en comparación con un turismo tradicional, especialmente en zonas urbanas. A altas velocidades ese ahorro desaparece, entre otras cosas, porque sus baterías no son lo suficientemente grandes como para proporcionar apoyo durante periodos de tiempo prolongados.

Coches híbridos enchufables (PHEV)

También se los conoce como PHEV, las siglas en inglés de plug-in hybrid electric vehicle. Comparten las características de los vehículos híbridos tradicionales y de los vehículos exclusivamente eléctricos, ya que están dotados de un motor de combustión interna (gasolina, diésel o flex-fuel) y de un motor eléctrico acompañado de un paquete de baterías, pero con la diferencia de que estas pueden recargarse enchufando el vehículo en el sistema de suministro eléctrico. Es, con diferencia, el sector que más se está moviendo y en el que las compañías. Tanto que, según un informe de la compañía de análisis S&P Global, el 25% de los turismos que se venderán en Europa en 2025 serán coches híbridos enchufables o eléctricos. De hecho, se estima que los híbridos enchufabas van a ser una tecnología de transición hasta que lleguen los vehículos eléctricos puros.

El mayor hándicap de la mayoría de los coches híbridos enchufables tan solo disponen de unos 50 kilómetros de autonomía en modo eléctrico, que se reducen considerablemente cuando se circula por encima de 50 km/h. Otro problema es que la mecánica de estos vehículos es más complicada y costosa, que debe disponer de todos los elementos de un motor de combustión y de los de uno eléctrico. Eso significa, más peso, más componentes, más riesgo de averías… En resumen, un mayor coste que un coche térmico.

Coches híbridos GLP y GNC

Desde que en 2007 el Gobierno liberalizó el uso de gas como combustible (antes solo estaba permitido en vehículos de transporte público como los taxis), su crecimiento ha sido sostenido aunque lento, especialmente por la falta de una red de estaciones donde repostar estos combustibles, aunque la situación está empezando a cambiar. En la actualidad, la mayoría de los coches propulsados por gas son bi-fuel, es decir, pueden funcionar con dos tipos de combustible: si se nos acaba el gas y no hay un surtidor cercano, podremos continuar el viaje repostando gasolina. Esto se debe a que el motor de gasolina de un coche puede funcionar con gas si tiene un sistema de alimentación apropiado. Los coches híbridos de gas tienen un equipo de inyección como el de un modelo de gasolina normal y se añade un depósito y otro sistema de inyección para el gas. Y esto es así para los vehículos propulsados por los dos tipos de gas más utilizados, GNC y GLP, pero aquí se acaban las similitudes.

De los dos, el más conocido es el GLP (gas licuado del petróleo), una mezcla de butano y propano que tiene como ventajas principales que ocupa menos espacio (lo que permite más carga y, lógicamente, recorrer mayores distancias), ofrece un mejor rendimiento que el GNC y dispone de una red mayor de surtidores.

Su rival es el GNC (gas natural comprimido). Se trata de un combustible compuesto por metano en un 90%. Su ventaja principal es que es más ecológico (las emisiones contaminantes son algo menores una vez que se quema el gas y su obtención – al tratarse de un gas natural similar al que utilizamos en nuestras casas – es más sostenible). Y por otro lado, en caso de fuga es mucho más seguro, pues al ser menos denso que el aire es más difícil que se concentre en caso de fuga, lo que evita tanto intoxicaciones como posibles deflagraciones accidentales.


Alberto VP
Trend Cars, S.L