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ASTOR, Cuatro décadas liderando la discapacidad intelectual en Torrejón

ASTOR, Cuatro décadas liderando la discapacidad intelectual en Torrejón

1977 fue un año importante en la historia de España, pues se celebraron las primeras elecciones democráticas tras el régimen de Franco, y la Transición entró en una fase de consolidación que terminaría en 1982. En el ámbito local también fue un año decisivo, al marcar el comienzo del proceso que culminaría dos años después con la formación de los primeros Ayuntamientos democráticos, y en Torrejón, además, tuvo un fuerte componente solidario, pues 1977 vio nacer la Asociación de Padres con hijos con discapacidad intelectual de Torrejón, una de las creadas dentro de la red de asociaciones de discapacidad intelectual que terminarían agrupándose en torno a FEAPS, la Confederación Española de Organizaciones en favor de las Personas con Discapacidad Intelectual, recientemente renombrada como Plena Inclusión España. Y por eso, por la labor de integración realizada en la localidad, su Director General, José Manuel Miranda, ha sido escogido como el Personaje del Mes.

Miranda, que recibía a este medio en su despacho del complejo de calle Metano, explicaba cómo nació la Asociación: “ASTOR es una Asociación sin ánimo de lucro declarada de utilidad pública que presta apoyo a personas con discapacidad intelectual y sus familias para que puedan realizar su proyecto de calidad de vida de la forma más independiente posible. Las familias se asociaban para conseguir apoyos para sus hijos en un tiempo en que las ayudas no estaban estructuradas”.

 “ASTOR es una Asociación sin ánimo de lucro declarada de utilidad pública que presta apoyo a personas con discapacidad intelectual y sus familias para que puedan realizar su proyecto de calidad de vida de la forma más independiente posible. Las familias se asociaban para conseguir apoyos para sus hijos en un tiempo en que las ayudas no estaban estructuradas”, según explicaba José Manuel Miranda, gerente de la entidad.

Aquellos comienzos, en plena Avenida Virgen de Loreto, vieron nacer el Colegio REHTO y el primer Taller de Rehabilitación, donde participaban unas 20 o 30 personas, y que ocupaba las instalaciones del antiguo ambulatorio prefabricado.

Seis años después se mudan a lo que por aquel entonces era un polígono industrial a las afueras de Torrejón, entre el núcleo urbano y el recién nacido Parque de Cataluña: la calle Metano. “La Asociación compra unas naves industriales para convertirlas, además de en la nueva sede del Centro Educativo, en Centro Ocupacional, un Centro Diurno donde las personas que pasan a ser adultas reciben asistencia durante el día; y en el germen de lo que será el Centro Especial de Empleo que con el tiempo se convertirá en Fundación INLADE. En esta época sigue creciendo el número de usuarios. Ya en los noventa se crean dos pisos tutelados insertos en el casco urbano de la localidad”, según contaba Miranda.

Pero el tiempo pasa y la Asociación sigue creciendo, quedándose pequeñas las instalaciones de la calle Metano: “Ya en los primeros noventa la Asociación se da cuenta de que se queda sin espacio, y comienzan las negociaciones para la construcción del complejo El Madroñal en el barrio de Fresnos, que estará terminado en 2002 con un Centro de Día, una vivienda comunitaria y una residencia. En 2007, además, nace el Centro de Atención Temprana de la Calle Brasil especializado en los niños de menos de seis años. En 2011 nace el Servicio de Inserción Sociolaboral en la calle del Pino de La Cañada”.

Y con la expansión de servicios, en los últimos años la entidad ha buscado la auténtica integración social de sus socios en la vida torrejonera, creando servicios como el Club Deportivo Botepronto y el Grupo de Teatro: “Botepronto tiene equipos de fútbol y baloncesto federados en la Federación Madrileña de Discapacidad; y el Grupo de Teatro ya ha realizado actuaciones por otras localidades de la Comunidad”, explicaba el gerente de la entidad.

A pesar de los recortes, que les han dado más de un quebradero de cabeza en los últimos tres años, ASTOR tiene una financiación mixta en la que los fondos públicos son muy mayoritarios: “Toda la parte asistencial está sufragada gracias a convenios con la Comunidad de Madrid. Nosotros ofrecemos una serie de plazas en los Centros asistenciales que adjudica la Comunidad. El Centro Educativo se financia mediante un concierto con la Comunidad, igual que cualquier otro centro concertado. El área de empleo tiene subvenciones de la Consejería de Empleo, pero también se financia como cualquier empresa a través del mercado. Además una pequeña parte se financia a través de las cuotas de los trescientos socios que componen la entidad; y las plazas que no están financiadas por entidades públicas. El Centro de Atención Temprana tiene una subvención del Ayuntamiento de Torrejón que minimiza el coste para las familias. Las actividades más simbólicas, como el mercadillo solidario o el Festival, suelen destinarse a obras de mejora. Por otra parte, recibimos subvenciones de entidades privadas, como la Fundación Vodafone, La Caixa, MAPFRE, BBVA o El Corte Inglés”.

Y es que la intención de ASTOR, en pleno siglo XXI, es ofrecer un seguimiento integral de sus usuarios: “Todo este movimiento de familias nació con vocación puramente asistencialista, es decir, luchaban por conseguir centros que atendieran a sus hijos; pero ahora se busca una mayor voz y autodeterminación por parte de los usuarios”.

Por eso, recientemente han decidido saltar a las nuevas tecnologías, estrenando un servicio de entrega en mano de paquetes de mensajería, un servicio que ya ha recibido aplausos de buena parte del sector de la diversidad: “Ahora tenemos en mente un proyecto de ampliación de vivienda, acabamos de ampliar el número de plazas de El Madroñal, y queremos ampliar el número de viviendas inclusivas en la localidad”, concluye Miranda.