Condimentar con hierbas

Condimentar con hierbas

La OMS recomienda no superar los 5 gramos diarios de sal mientras que los diversos estudios estadísticos sobre consumo y nutrición revelan que en España tomamos casi 10 gramos al día. Sustituir la sal por hierbas aromáticas en nuestras comidas puede ser una decisión muy saludable.

El consumo elevado de sal favorece el desarrollo de problemas cardiovasculares. Y teniendo en cuenta que el 75% de esta sal procede de alimentos procesados (productos cárnicos, salsa y bollería industrial, sobre todo) la solución parece sencilla. Como siempre recomendamos lo mejor es tomar alimentos naturales, cocinados por nosotros y huir de los alimentos ya cocinados. Y, en cualquier caso, no olvidemos leer atentamente las etiquetas para elegir los productos con menos sal.

Hierbas en lugar de sal

Las hierbas aromáticas empiezan a tener cada vez más seguidores. En los supermercados cada vez hay más condimentos para elegir, y también más formas de presentación: fresca, seca, congelada e incluso en macetas.

Las hierbas y condimentos son una buena opción para disminuir el consumo de sal sin renunciar al sabor de un buen plato. Usándolas podemos reducir gradualmente la sal en nuestras recetas y compensar la falta de sabor con hierbas aromáticas. Veremos como poco a poco el gusto se adapta al cambio ganando en salud.

Las hierbas aromáticas no aportan calorías pero sí aroma y sabor, más suave o fuerte, picante o dulce. Las hierbas frescas tienen más aroma y sabor que las secas, por lo que la cantidad a añadir será diferente según tengamos de un tipo u otro.

Si compramos las hierbas en macetas, comprobar que tengan un color verde uniforme, sin manchas ni decoloraciones. Si las compramos envasadas, prestar atención a la fecha de caducidad.

Las hierbas frescas pueden congelarse sin que pierdan su sabor, y si vamos a añadirlas a guisos calientes no tendremos ni que descongelarlas. Si queremos conservarlas frescas sin congelar, podemos envolverlas en papel de cocina ligeramente húmedo y conservarlas en la nevera. Nos durarán 2-3 semanas sin perder su aroma.

Si queremos guardarlas secas, basta con ponerlas en una bandeja metálica o en una bolsa de papel encima de un radiador procurando que no les de la luz. En un par de días estarán secas y solo tendremos que triturarlas y guardarlas en un tarro hermético.

En cualquier caso, antes de utilizarlas, congelarlas o guardarlas en la nevera, no debemos olvidar lavarlas a fondo. Las hierbas más habituales en nuestros platos y recetas son albahaca (mejor fresca que seca), perejil, romero, hierbabuena,  laurel, orégano, cebollino y tomillo.

Concha Ortigosa
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