40 años de Constitución

40 años de Constitución

Los municipios de la Zona Este rinden homenaje a la Carta Magna cada seis de diciembre

6 de diciembre de 1978. Un joven pueblo español que acaba de salir de un régimen autoritario ratifica en referéndum la Ley fundamental que regirá sus destinos desde ese mismo momento, una Constitución, la sexta en ser promulgada en España, que suponía la reconciliación, de facto, de los dos bandos enfrentados en la Guerra Civil.

Y, por aquello de que se cumplen cuarenta años de su entrada en vigor, los políticos llevan ya varias semanas celebrando la efeméride. Así, el Presidente del Gobierno y los Presidentes del Congreso y el Senado daban el pistoletazo de salida a los actos el pasado mes de septiembre, un largo calendario de actos en el que se darán cita exposiciones, conciertos y conferencias durante todo un año. Un gran concierto en plena Puerta de los Leones, una lectura ininterrumpida de la Carta Magna en la que participó la Princesa Leonor, y las Jornadas de Puertas Abiertas en Congreso y Senado durante el Puente del 6 de diciembre son los primeros actos organizados por un Consejo Asesor del que forman parte todas las grandes instituciones del Estado.

Pero los homenajes a la última Carta Magna que se han dado los españoles no se quedan en las altas instituciones, ya que los municipios, y también los de la Zona Este, han dedicado calles, monumentos y actividades especiales a la Constitución de 1978.

Así, por ejemplo, Alcalá tiene una Plaza de la Constitución situada junto a la parroquia de Santiago Apóstol; y, desde el pasado año, abre las puertas de su Ayuntamiento a los vecinos cada seis de diciembre. Además, ese día, al igual que el 12 de octubre, los balcones de la Casa Consistorial lucen las banderas autonómicas flanqueando la bandera nacional, que preside el despacho del alcalde.

Torrejón, por su parte, decidió dedicarle, allá por los años 80, la calle más importante de la localidad. La que había sido Avenida de la República y Avenida del Generalísimo se convertía, así, en Avenida de la Constitución, una Avenida que recorre íntegro el municipio y que termina con dos homenajes a la Carta Magna, cuando menos originales: un monolito de 17 metros y medio de altura obra del torrejonero Javier Rego que reproduce 32 veces las letras de la palabra “Constitución”; y un monumento vivo en forma de parque en el que los alumnos del colegio Buen Gobernador plantan un nuevo árbol cada 6 de diciembre.

Sin embargo, si por algo es conocido el Día de la Constitución en Torrejón es por la carrera popular, una cita deportiva que reúne a más de tres mil personas en el Recinto Ferial y que este 2018 cumple 32 ediciones. Por último, otro monumento a la Constitución es un libro abierto que se conserva en la calle Veredillas obra de José Luis Fernández inaugurado en el año 2005.

Rivas también tiene su propio monumento a la Constitución, firmado por el mismísimo Agustín Ibarrola. Se trata de una estructura de acero abierta a los acantilados del Parque del Sureste situada a pocos metros del parque Charlie Hebdo de la localidad ripense.

Coslada, San Fernando y Arganda también dedican calles y plazas a la Carta Magna. En concreto, la Avenida de la Constitución es la arteria principal de Coslada y San Fernando, mientras que la Plaza de la Constitución es el nombre oficial de la plaza central de Arganda, donde se sitúa el Ayuntamiento, y que se convierte en plaza de toros durante las Fiestas.

Morata también tiene su propio monumento a la Constitución, inaugurado en 2003 y con una larga historia a sus espaldas. La localidad, así, decidía homenajear a la Carta Magna en su 25 aniversario, y lo hacía en una de las esquinas de su Plaza Mayor. Sin embargo, los cambios políticos provocaban que, poco tiempo después, la escultura se enviase a la entrada de la localidad desde Madrid. Y allí permanecerá hasta 2016, en que el Consistorio decide devolverla a su emplazamiento original.

Eso sí, para polémico el monumento a la Constitución de la ciudad de Madrid, un hipercubo de color blanco y de cinco metros de altura obra del arquitecto Miguel Ángel Ruiz Larrea inaugurado en 1982. Tan sólo un año después de la aprobación de la Carta Magna, la Diputación de Madrid convocaba un concurso de ideas para construir un monumento en recuerdo de la recién nacida Ley. Y el concurso, que se fallaba en 1982, lo ganaba un proyecto que, si bien encandiló al jurado (con Eduardo Chillida entre los miembros), nunca fue del agrado de los madrileños. A pesar de las polémicas, con acusaciones de plagio incluidas (la obra es sospechosamente parecida al monumento al soldado desconocido de Londres), la escultura se inauguraba en el cuarto aniversario en un lugar simbólico, pero poco lucido: está en la Castellana, situado en los jardines del Museo de Ciencias Naturales, y en los terrenos que en su día fueron la sede de la Institución Libre de Enseñanza.

El monumento, además, carece de iluminación, y es transitable, al tener escaleras para acceder a su interior. Sin embargo, la falta de conservación ha provocado que el año pasado tuviera que ser precintado al desprenderse una de las enormes placas de mármol de Macael que revisten la estructura de hormigón.

Samuel Román