Aquí no hay playa

Aquí no hay playa

A falta de playa, las ciudades de Madrid han convertido en zona de reunión las piscinas municipales

Aunque los parques acuáticos y las piscinas comunitarias estén acabando poco a poco con ellas, las piscinas municipales de verano siguen siendo punto de encuentro para los vecinos de pueblos y ciudades en todo Madrid. Y es que para hacer frente al calor, y a falta de playa, los vecinos del centro de España no tienen más remedio que acudir a las piscinas como forma de refrescarse.

Si bien hay constancia documental de que ya los antiguos egipcios tenían unos espacios similares a las actuales piscinas, serán los romanos los que creen los “frigidarium”, piscinas de agua fría que servían para cerrar los poros tras abrirlos en los “caldarium” de las termas. Sin embargo, habrá que esperar al siglo XX, y a la popularidad mundial alcanzada por un Johnny Weissmüller que dejó la natación profesional para convertirse en “Tarzán” para que se popularicen a todos los niveles.

Y en esa popularización las piscinas llegan también a la Zona Este. Las primeras en construirse, allá por los primeros 70, lo hicieron en Alcalá, en concreto las situadas en Parque O´Donnell y la Ciudad Deportiva de El Val. Después llegarían las de Juncal y las cubiertas de Espartales, El Val, Juncal y Parque O´Donnell. Las piscinas de verano complutenses abren a mediados de junio, y, según el Consistorio, reciben casi 70.000 visitantes cada año.

Torrejón, por su parte, cuenta con dos piscinas: la situada en el Polideportivo Joaquín Blume; y la Piscina de Olas del Juan Antonio Samaranch de Fronteras, dos piscinas que llevan abiertas desde mediados de junio, y por las que pasan cada año unas 90.000 personas. Sin embargo, la medida más conocida de las piscinas de Torrejón es la “discriminación” por razón de origen, ya que la entrada para no empadronados cuesta hasta tres veces más.

En Coslada para refrescarse acuden a El Cerro, donde cuentan con un complejo de cuatro piscinas; mientras que los sanfernandinos visitan el Polideportivo, en el que también cuentan con cuatro vasos: uno deportivo, otro de recreo, un tercero infantil y uno para bebés.

Arganda abrió sus piscinas de la Ciudad Deportiva Príncipe Felipe del polideportivo Virgen del Carmen de La Poveda a finales de mayo, y lo hizo con una propuesta original que se pondrá en marcha durante julio y agosto: aqua-fiestas los lunes, miércoles y viernes por la tarde para acompañar el baño. En Rivas también son dos las piscinas de verano, situadas en El Olivar de la Partija y en el Casco Antiguo, piscinas que incorporan un servicio muy especial, ya que abren una “bibliopiscina” en la que escoger libros y revistas para leer mientras se está en el recinto.

Madrid fue la primera en abrir la temporada de verano en pleno día de San Isidro, una temporada que permanecerá abierta hasta septiembre, y que pondrá a disposición de los vecinos hasta 50 vasos en veinte piscinas repartidas por la ciudad.
Entre los municipios pequeños, prácticamente todos tienen su Piscina Municipal, que se convierte, además de en lugar para refrescarse, en recinto para celebrar distintos eventos. Así, por ejemplo, Daganzo cierra la temporada dedicando el último día a unos usuarios muy especiales. Desde hace ya cuatro años el Consistorio en colaboración con la Asociación “Doganzo” organiza “Al agua Patas”, un día muy especial en el que las familias pueden acudir a la piscina municipal de Daganzo junto a sus perros para pasar un estupendo día y demostrar que la convivencia entre personas y mascotas es posible. Esta actividad tiene muchos antecedentes en Estados Unidos y Canadá, donde es habitual abrir el último día de temporada las piscinas a las mascotas, tal y como explican desde la Asociación.

Y es que para sobrevivir a las piscinas municipales no les queda más remedio que reinventarse, pues en los últimos años son pocas las nuevas promociones de vivienda que no cuentan con su propia piscina comunitaria, una “competencia” que está haciendo mucho daño al clásico veraniego por excelencia, sobre todo en lugares donde no hay playa.

Samuel Román
eltelescopiodigital.com