Tras las huellas de Cervantes

Tras las huellas de Cervantes

El Príncipe de los Ingenios pasó su infancia en la Zona Este

Si hay un vecino ilustre en la Zona Este de Madrid ese es, sin duda, Miguel de Cervantes Saavedra, escritor de “El Quijote” y considerado el mejor autor de las letras castellanas de toda la historia. Y precisamente por eso los municipios del Corredor y Las Vegas llevan con orgullo el haber visto nacer al “Príncipe de los Ingenios”.

Pero para conocer la historia de Miguel de Cervantes hay que viajar un poco en el tiempo. En concreto, a los últimos años del siglo XIII, cuando un joven de nombre Juan de Cervantes abandona su Córdoba natal para estudiar Derecho en la Universidad de Salamanca. Allí se convertirá en un gran abogado antes de regresar a Córdoba para casarse con Leonor de Torreblanca. Juan conseguirá empleo en la Administración Pública y se verá obligado a recorrer toda España, pero Leonor, en lugar de seguirle, se queda a vivir en una ciudad de las que visitó la pareja y de la que se enamoró perdidamente: Alcalá de Henares.

Allí cuidará de los cuatro hijos del matrimonio, uno de los cuales nace con una sordera casi total que le impide estudiar Medicina, por lo que comienza a ejercer como “cirujano de cuota”, o sin titulación.

Este hijo, Rodrigo, se casará en 1543 con la hija de una de las familias más ricas de Arganda: Leonor de Cortinas, que abandonará su vida para trasladarse con el humilde cirujano hasta una casa situada junto al Hospital de Antezana de Alcalá. Y allí es donde, cuenta la leyenda, un 29 de septiembre de 1547, día de San Miguel, nacerá un niño que será bautizado el 9 de octubre en la Iglesia de Santa María la Mayor.

Y este Cervantes niño recorrió, sin duda, las localidades del Corredor. Así, es muy probable que el pequeño Cervantes visitase a sus abuelos maternos en Arganda, y, por supuesto, recorrió las calles del Casco Antiguo de Alcalá. Incluso es casi seguro que visitó la Casa Grande de Torrejón, donde su padre ejerció como cirujano.

Y precisamente, todas estas localidades recuerdan al escritor. Así, Alcalá le dedica su Plaza principal, presidida por una gran estatua de Cervantes. Además, la casa junto al Hospital de Antezana es hoy un Museo que a las puertas tiene una de las imágenes más fotografiadas de la ciudad: la escultura de Don Quijote y Sancho.

Pero la admiración de Alcalá por Cervantes va mucho más allá, dedicándole el mes de abril de cada año, fecha en que se conmemora su muertes y en la que se entrega el Premio Cervantes, el galardón más importante de las letras hispanas.

Además Alcalá también recuerda la fecha de su bautismo, y lo hace rodeando la efeméride con una serie de actos que acaban de convertirse en Fiesta de Interés Turístico Nacional: la Semana Cervantina, que cuenta, entre otras muchas cosas, con el Mercado itinerante más grande de Europa.

Pero no sólo Alcalá se acuerda del “Príncipe de los Ingenios”, pues Arganda, cuna de su familia materna, también se considera “cervantina”. Es más, hace unos años se generó una importante polémica cuando un grupo de historiadores llegó a afirmar que era muy probable que Miguel hubiese nacido en la localidad argandeña, ya que era costumbre de la época que la madre que estaba a punto de dar a luz se trasladase a la casa materna hasta después de tener a su bebé.

Sin embargo, y para no entrar en rivalidad con su vecina complutense, Arganda ha decidido reivindicar, en los últimos años, al “Cervantes niño”. Así, la localidad instauraba hace unos años su “Semana Cervantina” en pleno mes de abril, y decidía convocar un concurso para realizar una gran estatua que represente al Cervantes argandeño. Y es que no es descabellado pensar que el pequeño Miguel corriese los encierros que ya se celebraban en el municipio, y hay historiadores que encuentran importantes similitudes entre El Toboso de Don Quijote y Arganda del Rey.

Pero este Cervantes niño enseguida abandona la Zona Este, ya que su padre se traslada, con toda su familia, hasta Valladolid en 1551, donde permanecerán hasta que, con la herencia cobrada tras la muerte de Juan de Cervantes, se trasladen a Madrid Capital, donde, tras  largos viajes por Italia, su participación en la Batalla de Lepanto, un secuestro en Argel y una larga temporada como recaudador de impuestos en Andalucía, Miguel fijará su residencia dedicándose a la literatura hasta su muerte un 23 de abril de 1616. •

Samuel Román